En materia de urbanismo es necesaria la continuidad en las políticas y planes urbanos, además de consenso y trabajo honesto entre los diversos actores de modo que los resultados no sólo sean adecuados, sino que además oportunos. Ciertamente existirán materias en que se requiere continuidad, otras en que se necesiten enmiendas, y otras que en que deben crearse nuevas formas de intervención de la ciudad, pero no podemos olvidar que deben ser nuestros ciudadanos quienes estén al centro de las políticas de vivienda, asegurando un derecho básico al que todos debemos tener acceso.

  1. Terminar con el déficit habitacional: Creemos necesaria la continuidad del trabajo tanto público como privado para la reducción del déficit habitacional que conforme la encuesta de caracterización socioeconómica Casen 2015 llega a 391.546 viviendas. Este déficit se concentra en los primeros 3 quintiles de ingreso, pero persiste en los 2 quintiles superiores.
  2. Fomentar la Integración social: Es necesario implementar tanto la propuesta que ha elaborado el Consejo Nacional para el Desarrollo Urbano denominada “Política de Suelo para la Integración Social Urbana”, que lamentablemente no ha sido materializada de manera sustantiva por el actual gobierno, como a su vez, implementar nuevos mecanismos que propicien la integración social que permite la creación de barrios y comunidades urbanas que disminuyan el déficit habitacional y reduzcan la segregación.
  3. Generar asistencia social para la mantención de nuestros barrios: La consolidación de un barrio, incluyendo la mantención y mejoramiento de los bienes comunes, requiere de asistencia social. Un barrio que se abandona, donde no se trabaja la cohesión social y la creación de comunidad, es un barrio que pierde valor, lo que resulta ilógico tanto desde la perspectiva de la inversión social como del esfuerzo privado de quienes adquieren una vivienda.
  4. Mejorar ubicación de proyectos de integración social: Las viviendas de las personas más vulnerables de nuestro país no pueden estar relegadas a la periferia de las grandes ciudades. Es necesario que los nuevos polos de vivienda estén más cerca de los lugares de trabajo de sus habitantes, lo que genera mayor integración entre las distintas capas sociales
  5. Fomentar la Conciencia urbana: Conforme a datos de Techo para Chile (2016)26, si bien los programas del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU)han sido efectivos en cuanto a los susidios para grupos vulnerables, no ocurre lo mismo en la atención a familias que viven en campamentos. Ellos son los más postergados y deben ser parte de las políticas de vivienda más urgentes.
  6. Integrar políticas de desarrollo y transporte: La intervención en los territorios urbanos debe coordinarse con las políticas de accesibilidad y movilidad. Una ciudad justa requiere que todos sus habitantes tengan acceso a bienes urbanos, para lo que es clave vincular las acciones en materia de urbanismo con las acciones vinculadas al transporte.
  7. Descentrar las políticas de transporte: Los problemas de transporte no solo ocurren en Santiago. Por lo tanto, se requiere contar con una propuesta de transporte para las distintas zonas urbanas del país.
  8. Hacer inversiones conscientes con el entorno: Si el Estado realiza inversiones de transporte, debe tener la facultad para modificar los instrumentos de planificación territorial de modo que los sectores aledaños a tales inversiones, tengan un potencial constructivo acorde con el mejoramiento del transporte.
  9. Planificar de manera cohesiva: La planificación de las ciudades no solo debe permitir contar con instrumentos de planificación territoriales –planes reguladores metropolitanos, intercomunales o comunales-, sino que también debe analizarse e implementarse la planificación integrada. Este tipo de planificación incorpora el análisis de los sistemas urbanos y de transporte, pero también considera las tendencias de inversión.
  10. Elegir democráticamente a los Intendentes: Es necesario contar con intendentes elegidos por voto popular y que tengan atribuciones en materia de urbanismo y transporte. La integración de las políticas urbanas y de movilidad requiere la existencia de una autoridad única que pueda adoptar decisiones de inversión, planificación y regulación en general.